El hotel íntimo, bien ubicado (aislado del centro, pero a 20 minutos andando) y frente al lago. Desayunos abundantes y variadísimos de alta calidad (bufé) habitación espaciosa. Los dueños encantadores y muy, muy amables. Con los peros de que si apagaban totalmente la calefacción cuando llegas por la noche la habitación está helada. Y el sistema de hacer la cama,...
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