Una auténtica joya, con una excelente relación calidad-precio. Una excepción en la carísima Suiza.
Buenísimo restaurante. El Chateaubriand y el Carré de Cordero, sensacionales. No pidáis vino de la zona, no da la talla.
Lo mejor, sin duda, las espectaculares vistas desde el balcón. Literalmente todo el valle del Ródano, incluyendo la punta del Cervino. Quita el aliento. Adjunto foto...
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- Hotel Le Mont Paisible
