El lugar está un poco apartado, con cierta altitud (1.200m), pero es precioso, con vistas a la montaña y al lago Thunersee. El entorno también resulta muy bonito. El hotel en sí, podría decir que es perfecto. Íntimo, cálido, decorado con gusto, acogedor, limpio, luminoso, silencioso e impecable en todos los aspectos. Es de esos lugares que aunque resulten caros...
Más
