He vuelto con un grupo de amigos a Bucovina, y volvimos, claro, a este hotel. Es que es una maravilla que el dueño sea español, que los empledos rumanos hablen todos español, que te mimen como no te miman en casa. Con decir que eres español ya tienes a todo el mundo a tus pies, una delicia de amabilidad.
Fuera...
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