Me encantó todo, la habitación, el baño, el comedor, el entorno, la comida, pero sobretodo el personal. Los dueños de la casa son encantadores y Conchita toda una institución.Han hecho una restauración del Pazo con un gusto exquisito. Ah¡ no os perdais los cuadros de Segura Torrella en el antiguo comedor. Tienen muchas más obras de arte, pero para una...
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