Nos (ene y Benu) llamó a la puerta en un día de lluvia buscando alojamiento. María, la anfitriona, abrió la puerta y nos recibieron con una taza caliente de té y galletas. Nuestra estancia de dos noches fue muy confortable. El desayuno estaba caliente y deliciosa. Mary es una anfitriona excelente, muy servicial siempre con una sonrisa!
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