LLegamos de noche, y nos pareció que, al estar fuera del pueblo, estábamos en el fin del mundo. Margaret había encendido el fuego, y nos sentimos como en casa con nuestra taza de te en la salita. El desyuno muy completo, dentro de la variedad de tostadas y huevo de Irlanda. El hostal es sencillo, pero limpio y acogedor. Repetiríamos...
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