La habitación ( Claustro) fantástica, con cama de 1.80, gran cuarto de baño y sitio de estar. Los alrededores ( viñas y robledal) extraordinarios. La antigua iglesia preciosa. Los vinos de la casa muy buenos y a buen precio. Los dueños amabilísimos te hacen sentir como en casa. En resumen una experiencia a repetir
