Cuando llegamos a Auckland, después de un largo viaje y un jetlag importante, la primera kiwi con la que tuvimos contacto fué con Beth. Ella nos recibió como si fueramos parte de la familia sin haber tenido más trato con ella que los cruces de emails...
Fué increíble cómo nos acogió, como si nos conociera de toda la vida, como...
Más
