¡Simplemente fantástico!
Fuimos un grupo de amigos en el puente de Todos los Santos. Nos lo recomendaron unos amigos que ya habían estado allí.
El lugar, remoto y de lo más tranquilo. Las habitaciones, limpias y acogedoras. Los dueños, Carlos y Manolita, encantadores (Carlos incluso llevó a uno de los niños del grupo que vino con un virus de Madrid...
Más
