Na Hrade es un precioso y tranquilo hotel, perfectamente situado justo fuera de la plaza de la ciudad. Nuestra habitación estaba limpia y era cómoda. El desayuno tenía suficientes sitios para elegir para mantenernos felices, aunque el café estaba demasiado débil para mi gusto. El personal era educado pero hablaba muy poco inglés para ser de mucha ayuda para nosotros.
