Un hotel de los "de antes", al estilo soviético. Lleno de gente mayor. El bufet de la cena es muy mejorable, así como el desayuno.
Al llegar nos hicieron un overbooking y dijeron que no teniamos habitación, al final nos upgradearon a unas que apestaban a tabaco y cañerías. No quiero ni saber cómo eran las otras.
Por la mañana...
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