Excelente situación, a dos pasos de todas las atracciones de Tallin, pero en una calle tranquila. Enfrente hay un bar majísimo.
El hotel está hecho uniendo varios edificios antiguos. El resultado es un precioso laberinto lleno de escaleras. Se echan en falta los ascensores, especialmente cuando vas con las maletas.
La habitación que nos tocó (triple) era amplia y muy...
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- St Olav Tallinn
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