El edificio ha sido completamente restaurado, guardando los cánones del gusto por el bienestar de la cultura marroquí. Es elegante, confortable y atendido por un personal encantador. Tuvimos la suerte de estar prácticamente solos en el riad, ya que hay pocas habitaciones. Por la mañana sólo se oían los pájaros y el agua de la fuente del patio central, y...
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