Es un lugar fabuloso para alojarse. En el corazón de la Medina, la paz y la tranquilidad reinan.
Excepcionalmente limpias y ordenadas, con una terraza para tomar el sol, leer, relajarse y comer.
La comida era muy buena, y es genial no tener que volver cuando haya sido turismo.
El personal era espléndida,, que será otra vez, eso seguro.