Un remanso de tranquilidad dentro de ese caos absoluto que es la Medina. Es increíble que salvo a la hora de los rezos, no se escuchara nada de ruido desde el Riad. Desayunos espectaculares, pero de verdad. La atención por parte de los 2 chicos (los dueños sólo los vimos el último día) que nos atendían muy muy buena, recomendando...
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