El lugar es precioso, es pequeño pero las habitaciones son amplias y muy bien equipadas. La decoración está muy, muy cuidada siendo cada habitación personal. En cuanto al personal indescriptible. Tanto Mourad, como Hanna y su propietario Alain son extremadamente atentos, ofreciéndose a solucionar cualquier imprevisto que pueda surgir.
Desde luego, si queréis pasar unas vacaciones de ensueño, bien con...
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