Es muy silencioso, el desayuno es casero, el personal es extremadamente amable, como toda le gente en Marrakech. Está situado a 10 minutos caminando de la plaza Jemaa el Fna. El lugar es muy bonito, calidamente decorado. Christine y André, los propietarios son unos franceses muy amables, dispuestos a ayudarte en todo. Altamente recomendable!