Nos alojamos por una semana y nos sentimos parte de la familia por el final que no queríamos marcharnos. Marcello y su esposa tailandesa Anne son muy acogedores y nos ayudó una fantástica oferta con organizar excursiones. La ubicación es muy buena (una corta distancia del centro, con jardín tranquilo y relajante), así que mucho mejor que un hotel más...
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