La ubicación del hotel es clave: a dos cuadras del lago, en pleno casco histórico, a minutos caminando del Barrio Francés, rodeado de opciones donde poder hacer compras o comer. Las instalaciones son muy buenas (camas cómodas, habitaciones ilimitadas, placards, wifi gratis). El desayuno debería mejorar un poco: no todo lo que sirven es rico. Con sumar unos yoghurts, cereales...
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