Normalmente prefiero hospedarme en hoteles de cinco estrellas cuando me voy de viaje, pero como estaba viajando con una amiga relativamente pobre, escogimos la opción más barata, un apartamento. Solo pagamos 198 entre las dos por una semana. Fue una ganga absoluta. El hotel quedaba justamente por el Hilton, el cual tiene la mejor playa y muchachos de Tel Aviv. Aunque el apartamento era un poco anticuado, y queda diez minutos a pie del centro, verdaderamente no fue un problema. Prefiero llegar a la playa en dos minutos que caminar al centro en las tardes de todas maneras. La recepcionista, Doris, así la llamabamos, es un lujo también. Tiene algo con los teléfonos, y dice que tienes que usar el teléfono en tu habitación. Yo estoy un poco convencida de que ha estado encadenada a su escritorio durante los últimos 15 años, y se ha perdido la aparición de los teléfonos celulares.
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