Apenas entramos al hotel un olor a humedad nos dio la Bienvenida, al llegar a nuestra habitación nos enteramos que la misma estaba ya ocupada, por ARAÑAS de considerable tamaño. Por suerte, el conserje nos explico que solo había UNA por habitación, al volver de cenar nos encontramos con otra, el conserje nuevamente vino a matarla y nos prometio que...
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