Roberto, el propietario, fue maravilloso, hospitalario hombre, era muy servicial. Su ubicación era genial cerca de Plazoleta del chorro de Quevedo en donde cada noche pudimos ver y escuchar a las actuaciones de los jóvenes. Es un lugar maravilloso para sentir el ambiente de Colombia. Cuando uno de nosotros nos enfermamos Roberto nos ayudó. Así que en mi opinión este...
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