Hotel de diseño japones (todos sus huespedes lo eran) situado en un promontorio con bonitas vistas al Masai Mara, pero demasiado lejos para mi gusto de la entrada a la reserva (más de media hora de camino por pista bastante mala). Las habitaciones etan bien y las zonas comunes sonde diseño moderno con un intento de adaptarlo al estilo local.
