Elegimos este hotel 3 días antes de llegar a Lhasa y fue una de las mejores elecciones que hicimos. Perdido entre las calles que rodean Jokhang Monsatery, lo que da tranquilidad absoluta por las noches. Totalmente ambientado al estilo tibetano, con una terraza con vistas espectaculares, un excelente desayuno y personal muy pero muy amable.Totalmente recomendable
