Fue la primera vez que iba a un hostel con mi pareja, y la experiencia no podría haber sido mejor: empezando por la amabilísima atención de sus dueños, Bernardo y Patricia, que se ofrecieron a ayudarnos en todo momento (hasta nos fueron a buscar a la terminal de buses!), la limpieza, la ambientación de las muy cuidadas habitaciones y facilidades,...
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