Fuimos con unas compañeras de universidad a un seminario y buscamos algo barato para poder alojarnos. Quique, el anfitrión, es un amor. Una excelente y cálida persona. Las habitaciones son amplias, pero algo deficientes. Prima un olor a humedad que incomoda en la permanencia.
La cocina es pequeña, pero el hostal cuenta con un comedor acogedor para poder compartir.
Yo...
Más
