Lo mejor de este hotelito familiar es lo bien que te tratan. El dueño (Kristian) es un chico encantador que nos ayudó con una enorme sonrisa en todo lo que necesitamos, en un perfecto inglés. Hasta su padre es un hombre encantador que nos atendió con todo cariño. Consiguen hacerte sentir acogido y como en casa. ¡Incluso nos recomendó un...
Más
