Nos pareció Domas cuando estábamos buscando un sitio donde comer en nuestro camino de vuelta mirar alrededor del lado este de la ciudad.
El lugar es lo acaban se convertía en una cabaña vieja que se había visto días mejores. La decoración es fantástica y como enigmática como el propietario que llegamos en su moto preciosa.
El personal es muy...
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