Mi mujer y yo estuvimos 2 noches aqui, desconectados del mundo y con una tranquilidad que nunca me imagine. El sitio es encantador perdido en las montañas y las cabañas muy amplias y super limpias, sus propietarios Noi y Noe, siempre estan dispuestos a ayudar y la comida deliciosa, uno de los pocos lugares perdidos del mundo.
