Llevábamos de Shirakawago y llegamos tarde, sobre las 17.30 cuando oscurecía y frío. Tuvimos la suerte que habíamos alquilado un coche con neumáticos de nieve ya que no hubiera podido ir hasta Okuhida porque aún estaba nevando (principios de abril).
El hotel no es impresionante desde afuera, pero el momento en que abrimos las puertas corredizas madera, nos recibieron con...
Más
