Nuestra estancia fue una experiencia inolvidable. Aunque solamente nos quedamos una media noche porque subimos al Volcán Barú muy temprano el próximo día ya disfrutamos la hospitalidad de Victor. El ambiente es bastante tranquillo y no hace falta de nada. El Hostel Mamallena verdaderamente está llena del amor de Mamá y por eso lo recordamos como una memoria dulce.
