Aunque el aspecto exterior sea un poco dejado, las habitaciones son modernas, limpias, bonitas y muy grandes, con una cama cómoda.
La única pega es que, aunque habia aire acondicionado, no habia manera de regularlo y la habitación era un horno. De todos modos, si regresara a Timisoara, repetiria el mismo hotel.
Más
- Gestione la ficha de su perfil
