Estoy totalmente de acuerdo con la crítica anterior.
Es una maravilla de lugar donde alojarse, sin florituras y en el corazón de la ciudad.
Hay un puestecillo Teremok con una comida rusa para chuparse los dedos justo enfrente de la entrada al hotel, y por supuesto Pishechnaya, con sus donuts rusos, está justo al lado.
Sin duda recomiendo el Belveder...
Más
