El lugar es difícil de encontrar, pero merece la pena cuando llegue! Es pintoresco, cálido, precioso, muy al estilo japonés. Nos encantó llevando nuestras yukatas y batas. El anfitrión es un hombre muy amable que nos dejó probar sopa que estaba haciendo para el desayuno la mañana siguiente, nos sirvió el desayuno 45 minutos después del final del desayuno porque...
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