Realmente un lugar agradable, su dueña Marilia es muy amable y domina varios idiomas. Tiene un jardín muy cuidado que da a cada una de las casas-habitaciones. Son sencillas, con ventilador y sin TV, se agradece eso. A pesar de estar en pleno centro, al final de la Rua do Ceú, las noches son tranquilas y pacíficas.
Los desayunmos con...
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