Fue una gran e inesperada sorpresa. El hotel es amplio, comodo, limpio, luminoso y es atendido por sus dueños, una simpatica pareja. El internet wi-fi tiene mucho alcance. El desayuno es sencillo pero variado y con un rico pan amasado. Pero lo mejor de todo fue ir caminando en la noche a traves de las viñas bajo un cielo azul...
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