Éramos pocos huéspedes en este mes de septiembre emocionante en el desierto y nos atendieron de maravilla. Los desyunos y las cenas eran completos y divinos, la cama enorme y muy cómoda, y la decoración minimalista pero delicada. Solíamos subir a la azotea desde donde veíamos las estrellas, las dunas y abajo la piscina y la jaima que la presidía....
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