Lo mejor: la amplitud de las habitaciones. El color rojo domina todo el hotel, en las habitaciones, la ropa de cama, las cortinas, el baño, las toallas y, para mi, es excesivo. No me gustó que las habitaciones libres estuvieran con las puertas abiertas. Al correr las cortinas vimos que habian dos manchones muy desagradables. No repetiria.
