fuimos aconsejados por un amigo de Sri Lanka que vive en España, y fue prefecto.
El dueño, Yanta, se desvivió con nosotros. Incluso nos hizo de guía por todo el país los días siguientes.
El lugar es un oasis dentro de la ciudad, con unos bonitos jardines donde tomar una cerveza fresquita a cualquier hora del día.
El trato de...
Más
