Luego de disfrutar durante una semana las playas de Maragogi, decidimos pasar una noche en Olinda, ciudad que ya habíamos conocido en 2005 y que nos habìa impresionado encantadora.
Las recepcionistas de la pousada son amables pero incapaces de brindar demasiada información. no hablan otro idioma que portugués. La habitación si bien daba a la calle tenía un aspecto más...
Más
