Este hotel pequeño con encanto es una maravilla: las habitaciones (me debería decir suites) son grandes, muy, muy limpio, decorado con gusto. El jardín y la terraza junto al río son un lugar relajante para desayunar o una bebida en la noche en frente de los monumentos de Lycian. El personal es muy amable, siempre sonriendo, discreto pero siempre estaba...
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