Estuvimos en Serene durante tres noches en Agosto 2010. El sitio es espectacular, la casa es un remanso de paz, el diseño de Hans (propietario y arquitecto de la misma) la hacen única, sus jardines integrados con el entorno merecen de verdad la pena, pero lo mejor es el buen trato, familiar y humano, dispensado por Hans y Olga. Muy...
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