El hotel está a 20 minutos andando del Waterfront.El aspecto por fuera decepciona, pero dentro es perfecto. Decoración minimalista en las habitaciones, un jardín que merece la pena disfrutar y un desayuno con unos huevos revueltos espectaculares, pero lo mejor de todo es el anfitrión, David.
Una persona muy agradable, siempre dispuesta a hacerte una recomendación, a echarte una mano.Le...
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