Al llegar a La Rocchetta uno se queda helado por la simple belleza del paisaje. No es el Perito Moreno, no son las cataratas, es solo un valle ondulado cruzado por los distintos verdes de los cultivos, pero transmite paz y felicidad. Las habitaciones son lindísimas, cada una distinta de la otra, llenas de detalles. El desayuno es rico, abundante,...
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