Fue un placer disfrutar parte de nuestras vacaciones. El lugar estaba en sintonía con nosotros. Muebles y electrodomésticos antiguos daban la nota. Un lugar lleno de recuerdos hogareños que, por el cuidado, señalaban el afecto familiar.
La comida, riquísima, hecha en casa y como en casa.
La atención fue excelente. Fernando es un anfitrión de primera.
Tuvimos un problema serio...
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