El lugar es paradisiaco, pero la atencion de sus dueños es invalorable. La calidez que genera el trato de Cristina y Rolo y sus charlas de sobremesa, junto con el aporte de algun libro correctamente recomendado, hacen de una estadia sin tiempos ni horarios. Cualquiera se despoja de las exigencias y la filosofia slow se hace carne. Todo hace al...
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