Es un lugar mágico. Los desayunos, con pan casero recién hecho y dulces, servidos en el jardín con la espectacular vista al Cerro López y a las hermosas flores del lugar, hacen que uno se reencuentre en paz con la naturaleza y con uno mismo.
Las habitaciones son muy cómodas (nosotros nos hospedamos en la Fadda) y la atención de...
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