La casa es increible. Bonita, cómoda, acogedora; la habitación era grande, disponía de un dormitorio y un salón, muy amplios y con todo tipo de detalles; y las vistas al lago eran preciosas. Está al lado del Glenn Close.El desayuno fue copioso. Pudimos disfrutar de una velada al calor de la chimenea leyendo y tomando un whisky en el bar,...
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