Un hotel muy agradable, en el centro de Sóller, ideal para descansar y sentirte como en casa. La habitación en la que estuvimos era muy amplia y cómoda y los desayunos son espectaculares, servidos en el patio del hotel. Mención especial merecen los dueños, Pascal y Elina, siempre atentos a las necesidades de los huéspedes y dispuestos a recomendar lugares...
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